Manjaniq persa (siglo XII)

manjaniq persaLa primera evidencia de la existencia de trabucos de contrapeso la encontramos en el tratado de al–Tarsusi (1187), donde aparece la representación de una forma rudimentaria de esta máquina, conocida como manjaniq persa. Tenía un marco de soporte y una viga con honda idéntica a las piezas de tracción manual, con la excepción de que la viga en su extremo, en lugar de un sistema de cuerdas para tirar, tenía un anillo de hierro, al que se sujetaba una red llena de piedras que hacía las funciones de contrapeso. Un sistema de poleas permitía bajar el brazo de la honda hasta el suelo, con lo que se levantaba el contrapeso en el aire.Manjaniq persa

A pesar del notable avance que suponía esta pieza de artillería, en cuanto a tecnología, sus prestaciones debían ser muy limitadas. Así, tendría la misma fuerza que una de tracción manual movida por un equipo de 50 hombres, por lo que se trataría de un modelo de tamaño medio. Este tipo de manjaniq podía ser operado por un solo hombre, llegando a tener capacidad para arrojar proyectiles de unos 90 kilos.