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Numancia (134-133 a. C.)

Jueves, 23 de Diciembre de 2010

Voy a inaugurar esta sección del blog revisando algunos de los principales asedios de la Historia de la Humanidad, y en especial de la Historia de España.

El primero de los sitionumancias que voy a tratar es el de Numancia, uno de los más importantes y de mayor valor simbólico de la época antigua.

Tras consechar numerosas derrotas, el Senado decidió el envío a Hispania del general más prestigioso del momento. Se trataba de P. Cornelio Escipión Emiliano (el Africano Menor), aquél que había conseguido doblegar la resistencia de Cartago. A su mando se hallaban los 20.000 legionarios desplegados en Hispania y los 4.000 hombres escogidos que le acompañaron desde Roma.

Su estrategia pasaba por aislar Numancia por hambre, para lo que comenzó a construir una obra de circunvalación. Fueron edificados siete fuertes.  Se trataba desde el Norte, y en el sentido de las agujas del reloj, de los campamentos de Castillejo, Travesadas, Valdevorrón, Peña Redonda, Rasa, Dehesilla y Alto Real. Junto a los fuertes principales fueron erigidos dos castillos ribereños: el de la Vega, dispuesto en el lugar donde confluían el río Duero y el Tera, además del del Molino, en el lugar en el que se reunían las aguas del Merdancho y del Duero.numancia 2

La circunvallatio contaba con un foso y una empalizada. El foso se guarneció con la disposición de estacas, erigiéndose por detrás de él un muro de 8 pies de anchura (2,4 metros) y 10 de altura (3 metros). Las obras de cerco alcanzaban una extensión máxima de 50 estadios (8,8 kilómetros), estando dotadas de torres. En ellas se dispusieron catapultas tipo scorpio y ballistae de pequeño calibre.

Fueron numerosas las ocasiones en las que los defensores numantinos atacaron a las fuerzas encargadas de custodiar las obras de sitio, presentando batalla en diferentes sectores de forma simultánea. Sin embargo, todos sus intentos terminaría en fracaso.

El líder numantino Retógenes, aprovechando la oscuridad de una noche nevada, consiguió forzar la línea de cerco acompañado por algunos inconnumancia 3dicionales. Tan sólo algunos de los jóvenes de la vecina Lutia mostraron su disposición a prestar ayuda a los sitiados, pero fueron delatados por el Senado de su propia ciudad. Escipión castigó a los 400 rebeldes con la amputación de sus manos. Se acababa la última esperanza para Numancia.

Sin ninguna esperanza de escapar a su destino, el dirigente numantino Ávaros abrió negociaciones destinadas a la capitulación de Numancia. Antes de rendirse muchos prefirieron darse muerte a sí mismos y a sus familias. Numancia caía tras una heróica defensa.

Bibliografía:

Sáez Abad, R.  (2005), Artillería y poliorcética en el mundo grecorromano, C.S.I.C., Anejos de Gladius, vol. 8, Gladius, Madrid.

Sáez Abad, R. (2009), Los grandes asedios de las legiones romanas, Editorial Almena, Madrid.